
De pequeño, te enseñan a mantenerte lejos de las abejas y te cuentan la historia de aquel niño que murió al toparse con una colmena de abejas enfurecidas. También te cuentan que la miel viene de sus colmenas y que éstas están en el campo. Lo que no te cuentan es que las abejas pueden vivir en las ciudades y que es posible tener algunas colmenas en el tejado suficientes para abastecernos de miel a nosotros y a nuestros amigos cada año. En países como Estados Unidos, Reino Unido o Francia ya lo han descubierto.
Nueva York, por ejemplo, permite desde mayo de este año tener colmenas en el tejado. Es un ejemplo de la fuerza del movimiento apicultor que está cobrando mucha fuerza. Basta comprar un panal especial, un ahumador para mantener a las abejas tranquilas mientras las manipulamos, un traje especial que proteja la cara y una colonia (con reina incluida) para tener asegurada la producción de miel. Los nuevos apicultores aseguran que las abejas son inofensivas y que sólo les interesa el polen, el agua y la miel.
Estos insectos resultan además esenciales para la polinización de las plantas y la reciente constatación de las abejas están muriendo por todo el mundo mantiene preocupados a los científicos. El 75% de las plantas se poliniza a través de ellas y el 40% de la fruta que comemos ha sido polinizada por abejas. Sin ellas, la producción de alimentos puede estar en peligro: uno de cada tres bocados es para ingerir alimentos que provienen de una planta.
La tendencia se ha extendido por Francia, donde, por ejemplo, el hotel parisino Eiffel Park ofrece deliciosos productos derivados de la miel que sus propias abejas producen. En España, andamos un poco más atrasados en esto y lo normal es que los bomberos se ocupen de retirar colmenas ante las llamadas preocupadas de madres de familia. Sin embargo, podemos cambiar y beneficiarnos de nuestra propia miel además de contribuir a mejorar la polinización de las plantas y flores en nuestras propias ciudades.
Más información | DIY Backyard Keeping
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