Dos equipos “armados” con réplicas de armas dispuestos a pasar un buen rato disparándose bolitas de plástico. Primo del paintball, el airsoft aporta una simulación más realista del campo de batalla.
Los equipos se plantean una misión y se reúnen en un campo de batalla delimitado. A menudo suelen contar con un árbitro que vigila que los jugadores se atengan al código de honor: una vez te han dado, tienes que salir. Como no existe forma de determinar si un jugador ha sido eliminado, el juego gira en torno a la honestidad de los participantes.
El juego comenzó a desarrollarse después de la Segunda Guerra Mundial, pero no fue hasta que Japón prohibió las armas de fuego en los años ’80 que el juego cogió fuerza y algunos fabricantes comenzaron a producir réplicas de armas que disparaban bolitas gracias a un muelle. Ya en los ’90 y en Estados Unidos, se volvió más popular en el entrenamiento de cuerpos de seguridad.
Los únicos requisitos para lanzarse a la experiencia del airsoft son ser mayor de edad, llevar la protección adecuada en los ojos y hacerse con alguna pistola o fusil aptos para el juego llamados “marcadoras”. Estas son réplicas de plástico de armas reales que disparan bolitas de plástico de unos 0,26 gramos con distintos mecanismos que van desde el muelle al aire comprimido. Tienen un alcance de entre 50 y 150 metros, según la marcadora y el tipo de proyectil.
Existen varios grupos en España que se reúnen habitualmente para pasar un buen rato recreando un campo de batalla. Para empezar a jugar, lo mejor es acercarse a la Federación Española de Airsoft.
Más información | ¿Qué es el airsoft?
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