
¿Quién no ha vivido un atasco desde dentro? Colas kilométricas de coches detenidos en la vía, que nadie sabe nunca cómo se han generado y que, lo que es más simpático, cuando llegamos al punto que atasca vemos cómo los coches no están parados. Los atascos se suelen generar por diversos motivos, que muchas veces desconocemos, pero lo que sí sabemos con certeza son los momentos en los que es más probable encontrarnos un atasco: la salida de vacaciones de las grandes ciudades, los regresos, los viernes y los domingos, y también durante las horas de entrada al trabajo y a las salidas del mismo.
Pero, ¿por qué se forma un atasco? ¿Es posible entenderlos y prevenirlos? Las respuestas son a la vez sí y no. Sí que podemos entenderlos, pero es difícil que podamos prevenirlos. Veremos de forma ligera por qué se forman los atascos, cuáles son las claves científicas para que a veces sea un sufrimiento desplazarse con el coche por las carreteras.

Existen muchas teorías acerca del origen de los atascos, pero una de las más extendidas es la de que un solo coche que reduzca su velocidad en un simple 10% puede causar un embotellamiento y la detención de cientos de coches a medida que pasa el tiempo. Es una interpretación del tan cacareado efecto mariposa, pero no es nada complicado de entender. Veamos:
Parece sencillo, y realmente lo es, aunque nosotros creamos que es algo que florece sin más. Simplemente, cuando un vehículo afecta al fluir constante del tráfico, provoca alteraciones en el resto de conductores que lo rodean, propagando el efecto que cada vez va a más, sumando pequeñas reducciones de velocidad. Si hay suficientemente poco tráfico, no habrá tapón; si existen concentraciones extra de vehículos (salidas vacacionales, horas punta), el tapón se formará, y costará mucho desatascar la vía.
Vía | Autoblog
Foto | lostinfog
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